viernes, 25 de octubre de 2013

Diario The New York Times emite reportaje sobre tala ilegal y corrupción en Ucayali


(Fuente SPDA Actualidad Ambiental)

El diario The New York Times, uno de los más importantes del mundo, emitió un reportaje (Ver) sobre la tala ilegal y la corrupción de funcionarios en Ucayali, región amazónica donde una de las principales actividades es el comercio de madera.

Según el diario, existe gran cantidad de madera que se exporta de nuestro país al extranjero, sobre todo a Estados Unidos, pero la mayoría tiene procedencia ilegal.

“El Banco Mundial estima que hasta un 80% de las exportaciones madereras peruanas se extraen ilegalmente, y las autoridades dicen que la madera es transportada normalmente con documentos adulterados”, indica el rotativo.

También denuncia que especies amenazadas como la caoba son transportadas con documentos en donde figuran como una especie diferente, y esto es una práctica que se realiza con la anuencia de algunas autoridades que estarían coludidas con los madereros.

CORRUPCIÓN A LA ORDEN DEL DÍA

La denuncia del medio estadounidense hace mención al caso de Francisco Berrospi, exfiscal ambiental de Ucayali, quien alertó sobre la existencia de corrupción de funcionarios en la región, un hecho que él mismo comprobó cuando ocupaba el mencionado cargo.

Según Berrospi, varios madereros le ofrecían fuertes sumas de dinero para detener las investigaciones de algunos casos o hacerse de la vista gorda.

“El poder de la industria maderera aquí es muy fuerte. La corrupción es terrible”, señaló el exfiscal al medio extranjero.

Berrospi también hizo hincapié en los múltiples obstáculos que afrontan los fiscales ambientales en nuestro país. Uno de ellos es el poco presupuesto que se les asigna para realizar operativos, ya que la mayoría de delitos se cometen en zonas remotas. Esta realidad ha hecho que, en ocasiones, él mismo se vea forzado a pagar la gasolina con su propio dinero, mencionó.

Pero no el presupuesto no es la única frustración, el medio señala que muchas veces los jueces de la zona se alinean con los madereros. En una ocasión, cuenta Berrospi, él logró incautar unos 70 árboles talados de manera ilegal, pero un juez le ordenó que devuelva la madera.

“¿Cómo voy a enviar a una persona a la cárcel o someterlos a juicio por 70 pequeños troncos si puedo ver a miles o millones de árboles que crecen aquí?”, le habría dicho el mencionado juez.

Berrospi indica que continuó haciendo su trabajo para hacer cumplir con la ley, pero sabía que era una piedra en el zapato para muchos y “lo único que podían hacer era deshacerse de mí”. El entonces fiscal fue destituido de su cargo luego de varios casos truncados.

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